«Un buen modelo psicológico debería impedir que usemos las ideas para culpar»
Entrevista a Jorge Orrego, psicólogo y ensayista
Una conversación sobre cómo intervenir sin simplificar al individuo ni invisibilizar el contexto.
Entrevistador
Jorge, después de todo lo que hemos hablado —responsabilidad, elección, contexto, manipulación ideológica— surge una pregunta inevitable: ¿es posible un modelo de intervención que integre todo eso sin volverse confuso o dogmático?
Jorge Orrego
Sí, pero solo si renunciamos a la idea de que un modelo tiene que explicarlo todo. Un buen modelo no debe ser total, sino operativo y ético. Para mí, más que una teoría, lo que necesitamos es una secuencia de preguntas, casi un algoritmo sencillo, que nos impida caer en los extremos habituales.
Entrevistador
¿Un algoritmo psicológico no suena demasiado frío?
Jorge Orrego
Lo sería si pretendiera sustituir la relación humana. Pero aquí hablamos de un algoritmo como mapa de orientación, no como protocolo rígido. Sirve para no perderse y, sobre todo, para no usar grandes ideas contra la persona que tenemos delante.
Entrevistador
¿Cuál sería el primer paso de ese mapa?
Jorge Orrego
Siempre el mismo: localizar el dolor actual.
¿Qué está doliendo aquí y ahora? No por qué, no qué significa, no qué dice de la persona. Solo qué duele.
Esto es importante porque muchas intervenciones fracasan por querer dar sentido antes de aliviar. Primero hay que bajar la intensidad. Ahí encajan bien herramientas cognitivas, conductuales o de regulación emocional, siempre que no se conviertan en explicaciones morales.
Entrevistador
Una vez hay algo de alivio, ¿qué viene después?
Jorge Orrego
La distinción más importante de todas: qué depende de mí y qué no.
Aquí recuperamos a Epicteto bien entendido. No para decir “todo es elección”, sino exactamente lo contrario: para poner límites a la responsabilidad.
Dividir explícitamente el problema en lo que depende de uno, lo que depende parcialmente y lo que no depende en absoluto es profundamente terapéutico. Reduce culpa sin anular agencia.
Entrevistador
¿Y el relato personal? Porque muchas personas están atrapadas en historias muy rígidas sobre sí mismas.
Jorge Orrego
Ese es el siguiente paso. Preguntarnos:
¿qué historia se está contando esta persona sobre lo que le pasa?
Aquí entran la terapia narrativa y las sistémicas. No para decir “todo es un relato”, sino para separar algo fundamental: el problema tiene historia, pero no es la identidad de la persona. Cuando esa separación ocurre, aparece aire.
Entrevistador
En tu planteamiento el contexto tiene mucho peso. ¿Cuándo entra?
Jorge Orrego
Antes de intervenir con acción. Siempre antes.
Hay que preguntarse: ¿en qué relaciones, sistemas o estructuras vive este problema? Familia, trabajo, cultura, precariedad, género, redes sociales.
Nombrar el contexto no quita responsabilidad; evita la crueldad. Porque si algo es estructural y lo tratamos solo como fallo individual, estamos haciendo daño sin querer.
Entrevistador
¿Y cómo distinguir un problema clínico de uno social o político?
Jorge Orrego
Esa es una pregunta clave que la psicología evita demasiado a menudo.
Si el sufrimiento se sostiene por abuso, explotación, discriminación o violencia, no debería resolverse solo “trabajándolo interiormente”. Ahí la intervención pasa por legitimar el malestar, acompañar, orientar a recursos y, a veces, simplemente no patologizar una reacción sana a algo injusto.
Entrevistador
Entonces, ¿cuándo entra la acción concreta?
Jorge Orrego
Al final, y de forma muy modesta.
La pregunta no es “qué gran cambio tienes que hacer”, sino:
¿cuál es el próximo paso pequeño, ético y posible, dadas tus condiciones reales?
Aquí el coaching puede ser útil, siempre que no venda épica ni omnipotencia. Acción sí, pero sin convertirla en prueba de valor personal.
Entrevistador
¿Y cómo se evita que este modelo se convierta en otra ideología?
Jorge Orrego
Con una revisión constante. Una sola pregunta que debe acompañar todo el proceso:
¿esto está ampliando la libertad de la persona o solo la está adaptando a algo injusto?
Si solo hay adaptación, algo falla. Y hay que volver atrás sin miedo.
Entrevistador
Si tuvieras que resumir todo este algoritmo en una fórmula simple, ¿cuál sería?
Jorge Orrego
Diría algo así:
Alivia primero.
Distingue elección de límite.
Separa problema e identidad.
Nombra el contexto.
Actúa sin grandiosidad.
Y revisa siempre a quién beneficia la explicación.
Si un modelo cumple eso, es difícil que se vuelva manipulador.
Entrevistador
Para cerrar, ¿qué crees que aporta este enfoque frente a otros?
Jorge Orrego
Aporta algo muy sencillo y muy raro hoy: decencia psicológica.
No promete felicidad, no vende control total, no culpa al individuo ni lo diluye en lo social. Solo intenta acompañar a las personas a elegir mejor dentro de condiciones que también merecen ser cuestionadas.
Eso, para mí, ya es bastante.
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