«El vacío nos inquieta porque ya no sabemos quiénes somos sin imagen»
Entrevista a Jorge Orrego, psicólogo y ensayista
La Gran Pirámide, el Big Void y la pregunta incómoda de nuestro tiempo: ¿qué hacemos cuando no hay nada que mirar?
Entrevistador
Jorge, en los últimos años el hallazgo más comentado en la Gran Pirámide no ha sido una cámara llena de objetos, sino un vacío. ¿Por qué crees que el Big Void ha capturado tanto la imaginación contemporánea?
Jorge Orrego
Porque es exactamente lo que no sabemos manejar hoy. Venimos de una cultura obsesionada con la imagen, la presencia, la demostración constante. Todo tiene que mostrarse, medirse, publicarse. Y de pronto, en el monumento más estudiado del mundo, aparece algo que no se ve, que no se puede habitar, que no se deja interpretar fácilmente.
El Big Void no nos devuelve una respuesta. Nos devuelve una ausencia, y eso es profundamente contemporáneo.
Entrevistador
¿Dirías entonces que este hallazgo dice más de nosotros que de los egipcios?
Jorge Orrego
Sin duda. Siempre ha sido así. Cada época ha proyectado en la pirámide lo que esperaba de su propio futuro. El tesoro, la razón, el control, la tecnología… Hoy proyectamos el vacío porque vivimos una crisis de sentido muy particular: tenemos más imágenes que nunca, pero menos experiencia interior.
El Big Void no escandaliza porque esté ahí, sino porque no sabemos qué hacer con él.
Entrevistador
Has hablado en otras ocasiones de la arqueología como una especie de psicología colectiva del futuro. ¿Podrías explicarlo?
Jorge Orrego
La arqueología nunca es neutra. No excavamos solo para saber qué pasó, sino para confirmar algo sobre quién creemos que seremos. Cuando el siglo XIX dinamitaba la pirámide, creía en un futuro de control total. Cuando hoy usamos muones y escáneres no invasivos, proyectamos un futuro más ambivalente: sabemos que podemos entrar, pero dudamos si debemos.
Eso ya es un cambio psicológico enorme. El futuro imaginado ya no es conquista, es gestión del límite.
Entrevistador
¿Y cómo conecta todo esto con lo que vienes trabajando sobre identidad e imagen?
Jorge Orrego
De forma directa. Hoy muchas personas —especialmente jóvenes— sienten que si no hay imagen, no hay identidad. Si no se muestra, no existe. Eso genera ansiedad, comparación constante, fragilidad del yo.
El Big Void introduce una idea casi subversiva: puede haber algo importante que no se ve. Algo que no se exhibe, que no se traduce en forma, que no se convierte en perfil.
Eso choca frontalmente con la lógica actual.
Entrevistador
¿Podríamos decir que el vacío se ha vuelto amenazante?
Jorge Orrego
Exactamente. Antes el vacío era espacio sagrado, silencio, preparación. Hoy se vive como fallo, como carencia, como inexistencia. Por eso intentamos llenarlo tan rápido: con imágenes, opiniones, productividad, identidad.
El Big Void nos enfrenta a una pregunta incómoda:
¿y si no todo tiene que ser mostrado para ser real?
Entrevistador
¿Crees que esa pregunta tiene implicaciones terapéuticas?
Jorge Orrego
Muchísimas. Muchas crisis actuales no tienen que ver con “no saber quién soy”, sino con no tolerar no saberlo todo el tiempo. Una identidad sana incluye zonas no definidas, silencios, procesos.
Cuando todo el yo se vuelve visible y evaluable, aparece el colapso. El vacío deja de ser fecundo y se vuelve amenaza.
Entrevistador
Entonces, ¿qué nos enseña la Gran Pirámide hoy, más allá de la arqueología?
Jorge Orrego
Nos enseña algo que hemos olvidado: que una civilización puede construir algo inmenso sin necesidad de explicitarlo todo, sin dejar un manual, sin convertirlo en mensaje inmediato.
Quizá por eso sigue ahí. Porque no se deja consumir rápido.
Entrevistador
Si proyectamos esto hacia el futuro, ¿qué tipo de relación crees que tendremos con el Big Void dentro de cien años?
Jorge Orrego
Tengo la intuición de que no lo “resolverán” del todo. Y eso sería una buena señal. Tal vez se convierta en un caso de estudio sobre nuestra dificultad para convivir con el no-saber, con el límite, con el vacío no patológico.
Quizá el futuro más sano no sea el que entra en todos los huecos, sino el que aprende a respetar algunos.
Entrevistador
Para cerrar, ¿una frase que conecte pirámide, vacío e identidad contemporánea?
Jorge Orrego
Diría esta:
La Gran Pirámide sigue en pie porque nunca se entregó del todo a la mirada.
Tal vez nuestra tarea hoy no sea llenarlo todo,
sino reaprender a existir también en lo que no se ve.
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