«Cada época no explora la pirámide: se explora a sí misma»

Entrevista a Jorge Orrego, psicólogo y ensayista

La Gran Pirámide como espejo temporal: lo que cada presente busca en ella dice más de su futuro imaginado que de su pasado real.


Entrevistador

Jorge, decías que cada época encuentra algo distinto cuando entra en la Gran Pirámide. ¿A qué te refieres exactamente?

Jorge Orrego

A algo muy simple y muy inquietante: la pirámide no cambia, pero nuestras preguntas sí. Y esas preguntas siempre están orientadas hacia el futuro, no hacia el pasado. Cada época entra en la pirámide buscando una confirmación de lo que cree que viene.

En ese sentido, la Gran Pirámide funciona como una especie de pantalla de proyección histórica.


Entrevistador

Empecemos por el primer gran momento documentado: la entrada del califa Al-Ma'mun en el siglo IX. ¿Qué buscaba ese presente?

Jorge Orrego

Buscaba tesoros. Oro, saberes ocultos, cámaras secretas. Y eso encaja perfectamente con su tiempo: un mundo donde el conocimiento todavía se pensaba como algo almacenado, escondido en lugares privilegiados, accesible solo a quien se atreviera a romper muros.

El futuro que se proyectaba ahí era un futuro de revelación material: encontrar algo concreto que justificara el esfuerzo. Cuando no apareció nada, nació el mito del saqueo… pero también la idea de que el verdadero tesoro debía estar en otra parte.


Entrevistador

¿Y qué ocurre con los europeos del siglo XVII y XVIII?

Jorge Orrego

Ahí cambia radicalmente la mirada. Ya no buscan oro, buscan medidas. Proporciones, ángulos, alineaciones. La pirámide se convierte en un objeto matemático.

Ese presente proyecta un futuro basado en el orden, la razón, la universalidad de la ciencia. La pregunta implícita era:
si entendemos bien esta estructura, entenderemos el mundo.

La pirámide deja de ser un cofre y pasa a ser un problema geométrico.


Entrevistador

El siglo XIX es más violento en sus exploraciones. ¿Qué nos dice eso?

Jorge Orrego

Muchísimo. El siglo XIX entra con explosivos. No espera que el pasado se revele: lo fuerza. Busca nombres, pruebas, firmas, autoría. Quiere certidumbre histórica, propiedad del relato.

Ese presente proyecta un futuro de control: catalogar, poseer, demostrar. La pirámide ya no es misterio, es objeto colonial del saber. Incluso el daño se justifica en nombre del progreso.


Entrevistador

¿Y el siglo XX?

Jorge Orrego

El siglo XX es ambivalente. Por un lado, profesionaliza la arqueología; por otro, empieza a intuir que quizá no todo sea accesible. Se estudia la ingeniería, la función, la logística. La pregunta ya no es “qué hay”, sino “cómo es posible”.

Ese presente proyecta un futuro tecnológico: si entendemos el cómo, podremos replicar, superar, dominar.

La pirámide se convierte en una hazaña técnica, no en un misterio espiritual.


Entrevistador

Y llegamos al siglo XXI, con ScanPyramids, muones, vacíos… ¿Qué busca nuestro presente?

Jorge Orrego

Busca ausencias. Vacíos. Espacios que no se ven. Lo invisible. El gran hallazgo reciente no es una cámara llena de objetos, sino un hueco.

Eso dice mucho de nosotros. Vivimos en una época saturada de información, de imágenes, de datos. Y lo que proyectamos hacia el futuro no es “más cosas”, sino espacios por comprender.

El “Big Void” es el símbolo perfecto de nuestro tiempo: sabemos que hay algo, pero no sabemos qué significa, ni si debemos intervenir.


Entrevistador

¿Crees que eso marca una diferencia ética respecto a épocas anteriores?

Jorge Orrego

Sí. Por primera vez aparece con fuerza la pregunta:
¿tenemos derecho a entrar?
No solo ¿podemos?

Ese cambio es profundo. El futuro que se proyecta ya no es el de la conquista total, sino el de la contención, la espera, incluso la aceptación del no-saber.


Entrevistador

Entonces, ¿la pirámide guarda todavía un “secreto”?

Jorge Orrego

Quizá no en el sentido clásico. Tal vez su secreto es este: sobrevive porque nunca responde del todo. Obliga a cada época a confrontar su propia fantasía de futuro.

El tesoro, la razón, el control, la técnica, el vacío…
todo eso ha estado más en nosotros que en ella.


Entrevistador

Si proyectamos esto hacia adelante, ¿qué crees que buscarán las generaciones futuras en la Gran Pirámide?

Jorge Orrego

Intuyo que buscarán algo aún más sutil:
no qué hay dentro,
sino por qué necesitamos seguir entrando.

Quizá la pirámide del futuro no se explorará con robots, sino como un caso de estudio sobre la psicología humana frente al tiempo, la muerte y el legado.


Entrevistador

Para cerrar, ¿una frase que resuma todo esto?

Jorge Orrego

Diría esta:

La Gran Pirámide no es un mensaje del pasado.
Es una pregunta que cada presente le hace a su propio futuro.

Y por eso sigue intacta, incluso después de tantos túneles.

Comentarios

Entradas populares de este blog